Pagar impuestos es una obligación común para ciudadanos de todo el mundo, pero pocas veces nos detenemos a pensar en su origen.
Mucho antes de que existieran el dinero, las facturas electrónicas o las declaraciones ante el SAT, ya se exigían contribuciones a la población.
A lo largo del tiempo, la evolución de los sistemas fiscales no solo ha buscado mantener el equilibrio entre el Estado y sus contribuyentes, sino también regular nuevas formas de contratación y prestación de servicios.
Ejemplos
- Evolución normativa de la Reforma Fiscal 2026 del SAT, misma que se desarrolla en Qué es y cómo podría afectarte la Reforma Fiscal 2026, explicando lo qué implica la reforma, cómo es que se aplica y cuáles son los efectos directos para empresas y personas contribuyentes.
- Reforma laboral de 2021 en México, que dio origen al Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE) un mecanismo que impacta directamente en el cumplimiento fiscal de las empresas y en la deducibilidad de los servicios subcontratados. ¿Qué es el REPSE y por qué es tan importante?
Desde las antiguas civilizaciones como Mesopotamia y Egipto, pasando por la estructura fiscal de Roma y la Europa medieval, hasta el moderno sistema mexicano actual, los impuestos han sido una pieza clave para sostener gobiernos, construir infraestructura, y moldear las relaciones entre gobernantes y gobernados.
En este blog, exploramos el origen, evolución y características de los sistemas tributarios, con un enfoque especial en México, pero sin dejar de lado referentes internacionales que nos ayudan a comprender el desarrollo global de esta práctica esencial.
Primeros impuestos en la historia: Mesopotamia y Egipto
La evidencia más antigua de impuestos proviene de Sumeria, en la antigua Mesopotamia, hacia el 3000 a.C., donde los ciudadanos entregaban bienes como parte de un sistema de redistribución controlado por templos y palacios.
No se utilizaba dinero, sino que el pago se realizaba en especie: cereales, ganado o trabajo obligatorio.
Esta misma práctica existió en Egipto, donde los campesinos pagaban tributos al faraón bajo la forma de corvea (trabajo forzado) o del diezmo agrícola.
Los registros fiscales egipcios quedaron plasmados en papiros o piedras grabadas, y muchos de los primeros sistemas de escritura cuneiforme tenían un propósito fiscal.

Grecia y Roma: entre civismo e institucionalización
Grecia: impuestos como deber ciudadano
En Atenas, los ciudadanos más ricos eran llamados a financiar obras públicas mediante «liturgias», un sistema de impuestos voluntarios y honoríficos.
Estas contribuciones financiaban desde festivales hasta buques de guerra.
Solo en caso de guerra o crisis se aplicaban impuestos obligatorios.
Roma: sofisticación tributaria temprana
De acuero con Cambridge Roma implementó impuestos directos como el tributum soli (sobre tierras) y tributum capitis (por persona), así como impuestos indirectos como peajes, aranceles e impuestos al lujo.
También desarrolló un sistema de recaudadores privados (publicani), que anticipaban al Estado el monto a recaudar y se quedaban con una comisión.
Edad Media: diezmos, señores feudales y comercio
Durante la Edad Media europea, los impuestos se descentralizaron. Los señores feudales exigían tributos locales, mientras que la Iglesia cobraba el diezmo: una décima parte de la producción agrícola.
Estos pagos eran en especie y contribuían tanto a la economía del feudo como a la expansión religiosa.
La reintroducción de la moneda por Carlomagno en el siglo VIII permitió volver al cobro monetario.
Surgieron aranceles y peajes en ciudades comerciales como Brujas, y con ellos, los primeros sistemas fiscales municipales.
Nacimiento del principio “no taxation without representation”
En Inglaterra, el Parlamento adquirió poder para aprobar impuestos en el siglo XIII.
Este principio de que ningún impuesto puede cobrarse sin representación ciudadana se convirtió en una base del derecho fiscal moderno.
Tipología: impuestos directos e indirectos
Impuestos directos
Gravan riqueza, ingresos o propiedades de forma personal e intransferible. Ejemplos: ISR, predial. Están basados en la capacidad económica del contribuyente. Se asocian con principios de equidad.
Impuestos indirectos
Gravan el consumo. El vendedor recauda el impuesto y lo entera al fisco. Ejemplos: IVA, IEPS. Aunque más fáciles de cobrar, pueden ser regresivos.

Del feudalismo a los estados modernos
Con el surgimiento de las monarquías absolutas y los estados nacionales, se estandarizaron los sistemas tributarios.
Francia impuso el impuesto a la sal (gabella), España la alcabala, y se formaron haciendas reales organizadas.
Esto permitió una recaudación más eficiente.
Aparece el impuesto sobre la renta
El Reino Unido lo implementó en 1799 para financiar guerras.
Luego fue adoptado por otros países, posteriormente se convirtió en el pilar de la recaudación moderna junto al IVA.
México prehispánico – un sistema tributario complejo
En el México prehispánico, especialmente en el Imperio mexica, existía un sistema tributario altamente estructurado.
Tal como describe Ross Hassig en Arqueología Mexicana (2013), “la complejidad social mesoamericana dependía del flujo de bienes desde la base hasta la cúspide del sistema tributario”
Los registros pictográficos como la Matrícula de Tributos y el Códice Mendoza detallan los tipos de bienes exigidos: mantas, maíz, cacao, algodón, pescado, y otros productos regionales entregados en varias periodicidades.
Por ejemplo, Gemeinden como Tetzcoco entregaban tributo 6 veces al año, mientras que otras regiones tributaban trimestralmente
Este tributo generaba una enorme afluencia de bienes a Tenochtitlan, reforzando el poder político y económico de la élite gobernante, aunque parte de los excedentes se redistribuía en festividades, ceremonias religiosas o a familiares de guerreros caídos
Virreinato de Nueva España – impuestos rurales y comercio colonial
Con la conquista y la colonización española, se importó el sistema de alcabala (impuesto sobre transacciones) y el repartimiento de mercancías.
La alcabala, instaurada en Nueva España a partir de 1575, gravaba con 6% (luego hasta 8%) las ventas de bienes muebles, inmuebles y ganado. Era recaudada inicialmente por arrendatarios privados o comerciantes vinculados al consulado mercantil, y posteriormente bajo administración directa estatal desde 1754
El repartimiento de mercancías fue otro mecanismo clave: distribuía bienes a pueblos indígenas como adelanto, que luego debían devolver en especie o efectivo.
Aunque se justificaba como un sistema de abasto y crédito, generó explotación y endeudamiento forzado en comunidades campesinas
Además, el diezmo minero (10% sobre plata y oro producidos) y el tributo indio (dos pesos de plata por persona en comunidades indígenas) constituían otras fuentes tributarias esenciales, representando entre 7.6 % y un 26 % del ingreso virreinal, según datos del siglo XVIII
Independencia (1821‑1830) – fragmentación fiscal y capitación
Tras la Independencia en 1821, el sistema fiscal colonial quedó inoperante.
El Estado mexicano emergente enfrentó el reto de construir una hacienda pública en ausencia de instituciones coloniales estructuradas.
El Congreso Constituyente aprobó en 1824 la «Ley de Clasificación de Rentas Generales y Particulares» para establecer qué gravámenes correspondían al gobierno federal y cuáles a los estados
Mientras tanto, persistieron prácticas como la capitación: impuesto por persona, obligado para indígenas y mayores de edad, incluso dos veces para los pueblos originarios (capitación más gravamen adicional por su condición étnica), lo que provocó rebeliones populares con consignas como “Dios, tierra y reducción de impuestos”
República y centralización (1836‑1857)
La implementación de las Siete Leyes en 1836 pasó de un sistema federal a uno centralista.
Esto transformó la distribución del control fiscal, concentrando en el gobierno central la autoridad para establecer gravámenes y reorganizar haciendas estatales.
Este cambio llevó a tensiones fiscales regionales y conflictos sobre cómo se recaudaban y distribuían los tributos
Durante este periodo, se continuó empleando la capitación y otros impuestos tradicionales, aunque bajo estructuras administrativas cada vez más centralizadas.
Ley Iglesias y reformas del Estado liberal (1857‑1870)
Dentro del movimiento liberal mexicano, la Ley Iglesias de 1857 fue clave: reguló el cobro de derechos parroquiales, limitando su exigencia a personas con ingresos mayores al mínimo vital, e incluyó sanciones para miembros del clero que abusaran del cobro
Estas reformas limitaban la intervención fiscal de la Iglesia y avanzaban hacia un Estado laico con capacidad de sancionar abusos tributarios.
Refundación del sistema fiscal: 1920‑1980 y más allá
En la República posrevolucionaria, se formalizó el Impuesto Sobre la Renta (ISR) en 1925, adoptado por Plutarco Elías Calles, como contribución directa gravando ingresos personales y corporativos.
Su introducción representó un cambio en cuanto a equidad fiscal y recaudación progresiva.
En 1980 se creó el IVA, reemplazando antiguos gravámenes sobre ingresos mercantiles. El IVA se ha consolidado como impuesto indirecto central, con tasa del 16% en casi todas las transacciones
Posteriormente, el SAT fue instaurado en 1995 como órgano especializado para fiscalización digital, administración del RFC y vigilancia tributaria moderna.
Desde entonces, México ha mejorado su capacidad recaudatoria mediante el uso de CFDI, cruces de información y auditorías digitales.
Si te interesa seguir explorando temas relacionados con la historia fiscal, te recomendamos leer «El origen de la Contabilidad» o visitar el blog para consultar más articulos sobre finanzas, contabiliad e historia económica
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